Del fundador al sucesor: cómo asegurar la continuidad de las empresas familiares trujillanas

Trujillo en Línea.- Las empresas familiares representan alrededor del 80% de las compañías y cerca del 60% del empleo a nivel mundial, una proporción que también se refleja en la economía regional. La Libertad es la tercera región del país con mayor número de empresas registradas, con una actividad económica relevante en sectores como minería, agroindustria, comercio y pesca, donde el modelo familiar tiene una presencia especialmente marcada.
Para el decano de la Facultad de Administración y Negocios de UTP, el principal desafío al momento de transferir el liderazgo no es solo económico, sino cultural. "El reto más importante es despersonalizar la empresa sin perder su legado y su cultura, es decir, avanzar en su sistematización e institucionalización: aplicar las mejores prácticas de dirección, gobierno y gestión, incluyendo la participación de terceros en todas estas instancias", explica.
Según el especialista, son tres los factores que suelen complicar este proceso. El primero es la falta de planificación: la sucesión, subraya, "es un proceso, no un acto" y debe iniciarse con anticipación. El segundo es la elección del sucesor, que debe basarse en preparación, compromiso, empatía, capacidad conciliadora y reputación personal, y no en la edad, el género o la participación accionaria familiar. El tercero es la formación del sucesor, que debe construirse sobre el legado de los fundadores y las buenas prácticas de gestión interna y de relacionamiento con terceros. Cuando no existe un sucesor preparado, añade Montalbetti, la incorporación de un tercero puede cumplir tanto el rol de continuar el negocio con éxito como el de formar a la siguiente generación.
Sobre el momento adecuado para iniciar este proceso, el decano de la UTP es enfático mencionando que no existe "el mejor momento", pero sí mejores oportunidades que otras. Este suele presentarse cuando el fundador considera que es momento de ceder la posta o cuando la empresa necesita una nueva curva de crecimiento que exige capacidades distintas a las actuales. Lo que sí debe evitarse, advierte, es iniciar la sucesión en medio de una crisis empresarial o familiar, pues ello reduce drásticamente las posibilidades de éxito.
Montalbetti recomienda que el sucesor asuma su nuevo rol con humildad y responsabilidad, sabiendo que al inicio requerirá apoyo constante, y que el proceso de transición sea firme pero ágil, sin extenderse indefinidamente. Asimismo, plantea dejar de lado términos como "profesionalización" o "corporativización" —que considera imprecisos o excesivamente complejos— y hablar, en cambio, de sistematizar e institucionalizar la empresa: construir gobierno y gestión sobre la base de buenas prácticas. Para el especialista, la convivencia entre la experiencia del fundador y las nuevas ideas de las siguientes generaciones depende, sobre todo, de la comunicación, el respeto y el reconocimiento de que no todas las fórmulas del pasado siguen siendo vigentes.
El decano concluye que los principales errores durante una transición generacional son dos extremos: postergar demasiado la sucesión o precipitarla cuando el sucesor aún no está preparado. "No hay un momento ideal, pero sí mejores momentos y oportunidades de tiempo que otros", remarca Montalbetti, para quien una sucesión bien planificada es, en última instancia, la garantía de continuidad de las empresas familiares trujillanas.




