Exámenes finales: seis claves para manejar el estrés y mejorar el rendimiento académico
Trujillo en Línea.- Las evaluaciones finales suelen representar uno de los periodos de mayor presión para estudiantes escolares y universitarios. Si bien sentir nervios antes de un examen es una reacción natural, cuando el estrés se vuelve intenso o prolongado puede afectar la concentración, el aprendizaje y el rendimiento académico.
Olga Manrique
Prado, coordinadora académica de la carrera de Psicología de la Universidad
Tecnológica del Perú (UTP), explica que no todo el estrés es negativo. “No todo
el estés es perjudicial: en niveles
adecuados puede ayudar a las personas a adaptarse, mantenerse motivadas y
responder mejor ante los desafíos. El problema aparece cuando la presión es
excesiva y comienza a afectar el bienestar físico, emocional y académico”,
señala.
Ante la
proximidad de los exámenes finales, la especialista comparte seis
recomendaciones para afrontar esta etapa de manera saludable.
1.
Identificar cuándo el
estrés deja de ser normal
Entre las
principales señales de alerta figuran los pensamientos recurrentes sobre el
fracaso, dificultades para concentrarse, bloqueos mentales durante los
exámenes, alteraciones del sueño, dolores de cabeza, malestares estomacales e
irritabilidad.
También pueden
presentarse conductas como evitar estudiar o faltar a las evaluaciones por
miedo a obtener malos resultados.
2.
Planificar el estudio
con anticipación
Uno de los
errores más frecuentes es dejar todo para el último momento. Para evitarlo,
Manrique recomienda elaborar un cronograma realista que incluya fechas de
exámenes, trabajos pendientes y horarios específicos para cada curso.
“Es importante
dividir los contenidos en metas diarias y priorizar aquellos temas que
presentan mayor dificultad. Una buena organización reduce la sensación de
sobrecarga y permite aprovechar mejor el tiempo”, explica.
3.
Aplicar técnicas de
gestión del tiempo
Además de
planificar, resulta clave utilizar métodos de estudio y establecer pausas
regulares durante las jornadas de aprendizaje. Intentar estudiar durante largas
horas sin descanso suele disminuir la capacidad de concentración y retención de
información.
Asimismo, es
recomendable evaluar periódicamente los avances y reconocer los logros
alcanzados para mantener la motivación.
4.
Cuidar el sueño, la
alimentación y la actividad física
Dormir
adecuadamente favorece la consolidación de los aprendizajes, mejora la atención
y reduce la fatiga mental. De igual manera, una alimentación equilibrada aporta
la energía necesaria para el correcto funcionamiento del cerebro.
La actividad
física también cumple un papel importante, ya que ayuda a liberar tensión
acumulada, mejora el estado de ánimo y contribuye a un mejor descanso.
5.
Utilizar técnicas para
controlar los nervios
Antes de un
examen, la especialista recomienda practicar ejercicios de respiración
profunda, relajación muscular y reemplazar pensamientos negativos por mensajes
más realistas y positivos.
Durante la
evaluación, aconseja leer con atención cada pregunta, comenzar por las más
sencillas y avanzar de manera ordenada. “Enfocarse en una pregunta a la vez
ayuda a mantener la concentración y reducir la ansiedad”, comenta.
6.
Buscar ayuda cuando el
estrés afecta la vida diaria
Si los síntomas
persisten durante varias semanas y comienzan a interferir con el desempeño
académico, las relaciones personales o el bienestar general, es recomendable
acudir a un profesional de la salud mental.
“El apoyo
psicológico permite identificar las causas del malestar, desarrollar
estrategias de afrontamiento y prevenir que el estrés evolucione hacia
problemas más complejos como trastornos de ansiedad o depresión”, concluye
Manrique.