martes, 13 de octubre de 2026
Opinión

Periodistas, comunicadores y vejez en el Perú

• 6 min de lectura
Compartir:
Periodistas, comunicadores y vejez en el Perú

Trujillo en Línea.-La noticia que enferma por la incertidumbre en salud pública.  Más de cinco millones de peruanos han llegado a la tercera edad y cerca de 280 mil carecen de algún seguro de salud. Entre ellos se encuentran periodistas y comunicadores que dedicaron décadas a informar al país, pero que hoy enfrentan las limitaciones de un sistema de protección social insuficiente para una profesión marcada por la informalidad y la precariedad laboral.

Durante décadas, miles de periodistas peruanos recorrieron carreteras, cubrieron conflictos sociales, investigaron casos de corrupción, narraron elecciones y registraron los momentos más importantes de la vida nacional. Fueron testigos privilegiados de la historia contemporánea del país. Sin embargo, cuando llega la vejez, muchos descubren una realidad tan dura como silenciosa: la incertidumbre sobre su salud cuando los años y las enfermedades pasen factura.

El problema forma parte de un fenómeno nacional. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), los adultos mayores representan el 14,3% de la población peruana, equivalente a más de cinco millones de personas. Se estima que existen alrededor de 280 mil personas mayores de 60 años que permanecen sin ninguna cobertura médica. Además, más de la mitad de esta población registra enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes u obesidad, condiciones que demandan atención permanente y tratamientos cada vez más costosos.

Para los periodistas y comunicadores, la situación suele agravarse por las características históricas de la profesión. Durante años, gran parte de la actividad periodística y de sus variantes en las especialidades de relaciones públicas y servicios para redes sociales se desarrolló bajo contratos temporales, colaboraciones independientes, recibos por honorarios o formas de empleo que no siempre garantizaron aportes continuos a la seguridad social. En consecuencia, numerosos profesionales llegaron o se acercan a la jubilación con coberturas previsionales limitadas o sin los beneficios que ofrece un sistema contributivo estable.

Las secuelas aparecen con fuerza en la tercera edad. Muchos periodistas y comunicadores retirados afrontan dificultades para financiar medicamentos o tratamientos vinculados a enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes o trastornos neurodegenerativos. La cobertura del SIS o de EsSalud resulta fundamental, pero no siempre garantiza la oportunidad o integralidad de la atención que requieren pacientes de alta complejidad.

La paradoja es evidente. Quienes dedicaron su vida a informar y fortalecer la democracia, terminan enfrentando vulnerabilidades similares a las de miles de trabajadores independientes que no lograron consolidar una red de protección social suficiente para la vejez.

La comparación internacional revela diferencias importantes. En países europeos como España, Francia, Alemania o las naciones nórdicas, los periodistas se benefician de sistemas universales de salud que aseguran atención médica durante toda la vida, independientemente de su situación laboral al momento del retiro. La salud del adulto mayor es considerada una responsabilidad pública y no un privilegio asociado al empleo.

El caso de México resulta particularmente ilustrativo. Los periodistas también conviven con problemas de informalidad y precarización laboral. Sin embargo, el debate sobre la protección social del sector ha adquirido mayor relevancia pública y ha motivado diversas iniciativas orientadas a ampliar el acceso a servicios de salud y seguridad social para trabajadores de medios de comunicación. Aunque persisten brechas significativas, existe una discusión más desarrollada sobre los derechos sociales de quienes ejercen el periodismo.

En Perú, la búsqueda de soluciones ha tropezado con dificultades estructurales. A lo largo de los años, diversas directivas de organizaciones gremiales intentaron impulsar seguros colectivos, fondos previsionales y programas de asistencia médica para periodistas. Sin embargo, estos esfuerzos enfrentaron un obstáculo recurrente: la imposibilidad de reunir una masa crítica de afiliados que garantizara la sostenibilidad financiera exigida por las empresas aseguradoras o administradoras de fondos.

La experiencia ha demostrado que los modelos basados exclusivamente en aportes individuales encuentran serias limitaciones cuando los ingresos son irregulares o cuando no existe una cultura consolidada de contribuciones previsionales permanentes. Algunos convenios con clínicas privadas continúan vigentes y ofrecen beneficios parciales, pero no han logrado resolver el problema de fondo. En la práctica, cuando aparecen enfermedades graves o tratamientos costosos, la mayoría de los periodistas termina recurriendo a los servicios de salud pública.

El reto consiste en diseñar mecanismos que permitan incorporar de manera más efectiva a profesionales independientes y trabajadores con trayectorias laborales discontinuas dentro de los sistemas de protección social. Entre las alternativas que podrían debatirse figuran regímenes especiales de aseguramiento para trabajadores independientes, incentivos tributarios para promover aportes previsionales de largo plazo, el reconocimiento de períodos de ejercicio profesional acreditado y esquemas colectivos de cobertura respaldados por el Estado que permitan reducir costos y ampliar el acceso.

La situación de los periodistas y comunicadores mayores es un reflejo de un desafío más amplio: cómo garantizar que todos los peruanos lleguen a la vejez con acceso digno a la salud, independientemente de la profesión que hayan ejercido. La igualdad ante la ley implica también igualdad de oportunidades para recibir atención médica cuando más se necesita.

Porque cuando un periodista deja la sala de redacción, sale del ángulo de la cámara o publica su último post, no deja de ser ciudadano. Y una sociedad que valora la libertad de información no debería olvidar a quienes dedicaron gran parte de su vida a construirla. Garantizarles una vejez con protección de salud efectiva no es un privilegio. Es una cuestión de justicia, dignidad y reconocimiento. (Por: Víctor Andrés Urquiaga*)(Foto: cortesía Selegna)

(*) Víctor Andrés Urquiaga es un destacado comunicador social y periodista peruano que cuenta con amplia experiencia en la gestión de comunicaciones estratégicas, tanto en el sector público como en el privado. 

Compartir: