Áncash: hallazgo arqueológico en Huarmey revela rol del perro sin pelo peruano en rituales Wari
Trujillo en Línea.- Nuevos hallazgos arqueológicos en el Castillo de Huarmey,
ubicado en la provincia de Huarmey, región Áncash, revelan el importante papel
que cumplió el perro sin pelo, la emblemática raza canina peruana, en los
rituales funerarios de los Wari, una de las culturas prehispánicas más
importantes del antiguo Perú.
Así lo revela la investigación que realizan especialistas
del proyecto arqueológico "Castillo de Huarmey" quienes identificaron
en el sitio más de 340 huesos pertenecientes a aproximadamente veinte perros
sin pelo peruanos —la raza conocida popularmente como Viringo o Calato—
depositados en contextos funerarios que datan de hace más de 1 200 años.
El descubrimiento constituye una de las evidencias más
sólidas sobre la relación espiritual entre esta raza y la cultura Wari,
civilización que dominó gran parte del territorio andino entre los siglos VI y
XI d.C.
Entre los restos destaca el hallazgo excepcional de un
cráneo naturalmente momificado que aún conservaba fragmentos de piel y orejas,
un nivel de preservación poco común en yacimientos de la costa peruana. La
pieza ofrece a los investigadores información biológica y contextual de enorme
valor para comprender cómo los Wari percibían y trataban a estos
animales".
Algunos restos presentaban rastros de cinabrio rojo, mineral
utilizado en rituales funerarios en los Andes prehispánicos, lo que refuerza la
hipótesis de una función simbólica y espiritual de los perros: posiblemente
como acompañantes de los difuntos o guías en su tránsito hacia el más
allá", informó la empresa minera Antamina, que financia el proyecto
arqueológico.
EL CINABRIO: PIGMENTO SAGRADO DE LOS ANDES
El cinabrio —sulfuro de mercurio de color rojo intenso— fue
un material de alto valor ceremonial en numerosas culturas prehispánicas de
América. En los Andes, su presencia en ajuares funerarios ha sido documentada
en contextos Moche, Tiahuanaco e Inca, entre otros. Que algunos de los huesos
de perro hallados en Huarmey presenten trazas de este mineral sugiere que los
animales fueron tratados con el mismo rigor ritual que los seres humanos
enterrados en el mismo complejo.
Para el equipo liderado por el Dr. Milosz Giersz,
catedrático de la Universidad de Varsovia, el hallazgo abre nuevas líneas de
investigación sobre el papel de los animales en la cosmovisión Wari. "Dado
que los Wari no desarrollaron un sistema de escritura, descubrimientos como
este nos permiten reconstruir aspectos fundamentales de su vida cotidiana, sus
rituales y su relación con los animales", afirma el investigador.
14 AÑOS DE INVESTIGACIÓN CONJUNTA ENTRE CIENCIA Y MINERA
Antamina destacó que el descubrimiento es el resultado de
más de catorce años de trabajo conjunto entre la minera y el proyecto de
investigación arqueológica "Castillo de Huarmey". Esta alianza ha
convertido al sitio en uno de los yacimientos arqueológicos más relevantes del
Perú de las últimas décadas, alcanzando reconocimiento internacional desde el
descubrimiento, en 2012, de la tumba real Wari que albergaba los restos de
sesenta y tres individuos, en su mayoría mujeres de élite.
Para Antamina, preservar y revalorizar la cultura e historia
locales es una forma de contribuir al desarrollo sostenible desde la identidad
y la memoria colectiva. Reconocer y difundir el extraordinario patrimonio de
Huarmey fortalece el orgullo de pertenencia a este territorio, refuerza los
vínculos entre las personas y su historia, y contribuye a construir comunidades
más cohesionadas, resilientes y conscientes del valor de su legado cultural.
El perro sin pelo peruano, reconocido en 2001 como
Patrimonio Cultural de la Nación por el Ministerio de Cultura del Perú, no solo
es un símbolo vivo de la identidad nacional: los hallazgos de Huarmey
demuestran ahora que su rol sagrado se remonta, al menos, a los grandes
imperios preíncas que forjaron la civilización andina.
Los Wari constituyen la primera cultura imperial andina,
anterior a los Incas. Su civilización floreció entre los siglos VI y XI d.C.
con epicentro en el actual departamento de Ayacucho, expandiéndose desde el
norte del Perú hasta el altiplano boliviano.(Fuente agencia Andina)