Hallazgo arqueológico revela dinámica sociocultural en la Cordillera Negra
Trujillo en Línea. - Un equipo de arqueólogos de la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo (Unasam) descubrió en el ámbito de la Cordillera Negra, en la región Áncash, un conjunto de restos arquitectónicos, utensilios y evidencia contextual que brinda valiosa información sobre las dinámicas socioculturales de la sociedad Huaylas, que se desarrolló en esa zona del Perú durante el periodo Intermedio Tardío, y los incas que llegaron posteriormente.
En entrevista con la Agencia de Noticias Andina, el
arqueólogo y docente de la Unasam, Ilder Cruz Mostacero, director del proyecto
de investigación arqueológica, sostuvo que el objetivo central es comprender la
vida cotidiana y la organización social de esta antigua civilización peruana
cuya actividad económica principal era el pastoreo de camélidos.
Indicó que, a través de un enfoque multidisciplinario, el
proyecto de investigación busca revelar aspectos clave de la estructura social,
las prácticas culturales y las interacciones dentro de los hogares.
El sitio arqueológico estudiado se ubica en el ámbito de la
comunidad campesina de Huamarín, perteneciente al distrito y provincia de
Huaraz, ubicada a poco más de una hora de la capital de la región Áncash. Se
trata de una zona en la que anteriormente no se han realizado excavaciones
arqueológicas y por ello no ha sido afectada por el huaqueo.
Principales hallazgos hasta ahora
Cruz Mostacero refirió que el equipo de arqueólogos
identificó restos de arquitectura funeraria, presencia de huancas orientadas
hacia los nevados de la Cordillera Blanca y evidencias de planificación urbana.
“En junio iniciamos las excavaciones arqueológicas y hemos
culminado la intervención en tres unidades y aún nos faltan doce. Estas
primeras unidades excavadas nos reportan información importante”, dijo.
Detalló que entre los principales hallazgos se observa un
comportamiento arquitectónico bastante complejo en la cultura Huaylas, que
surgió hace aproximadamente 1,200 años después de Cristo, en el periodo
Intermedio Tardío.
“Encontramos talleres de producción de metales con hornos y
batanes donde se procesa la materia prima. También encontramos espacios
dedicados a la transformación de la lana de camélido y una gran cantidad de
piruros, que son instrumentos que transforman la lana en hilo. A eso se agrega
la importancia del pastoreo que generó economías no solo de autoconsumo para
producir su propia vestimenta, sino también para transformar productos e
intercambiarlos con sociedades que están tanto en la zona baja del Callejón de
Huaylas como hacia el lado oeste con sociedades como los Casma, probablemente”,
explicó.
También se encontró gran cantidad de cerámica de la sociedad
Huaylas, expresada en vasijas y otros objetos de carácter doméstico y
utilitario, así como material lítico.
En el ámbito arquitectónico se descubrieron monolitos,
elementos que tienen una larga tradición cultural desde la época Chavín,
pasando por la cultura Recuay hasta llegar a la sociedad Huaylas.
Añadió que los espacios arquitectónicos descubiertos
muestran que fueron previamente clausurados antes de ser reocupados.
“Encontramos batanes cuidadosamente colocados, algunos de forma invertida, en
ciertos espacios de la arquitectura, lo que permite entender que no fueron
abandonados repentinamente, sino de manera gradual”, aseveró.
Asimismo, se identificó iconografía relacionada con la
fertilidad y el culto al agua. “Encontramos canales debajo de las viviendas,
sistemas de drenaje, así como caminos que conectan los diversos espacios
arquitectónicos, lo que revela una planificación urbana poco conocida sobre los
Huaylas. Antes se pensaba que solo eran pastores de puna, pero lo encontrado
muestra una mayor complejidad con actividades complementarias como la
textilería, el manejo del agua, la construcción de espacios productivos, acueductos
y otros sistemas de manejo eficiente del recurso hídrico”, puntualizó.
Presencia inca en la zona
El arqueólogo subrayó que lo más importante de estos
primeros hallazgos es que se ha encontrado evidencia material sustentable de la
presencia inca en esta zona que fue anexada al Tahuantinsuyo. “Hemos encontrado
fragmentos de cerámica inca coexistiendo con la cultura Huaylas y con ello
entendemos lo importante que fue la presencia inca en esta parte del Callejón
de Huaylas, no solamente a nivel económico sino también a nivel estratégico y
como un espacio de avanzada”, expresó.
Señaló que los incas quizás no construyeron una gran ciudad en el Callejón de Huaylas, sino que están reocupando espacios arquitectónicos de los Huaylas y lo que parece interesarles más es la parte económica a través del pastoreo.
“Hemos encontrado una gran cantidad de corrales para ganado
y la complejidad de los asentamientos, lo que evidencian que la Cordillera
Negra fue un espacio altamente potencial a nivel económico”, remarcó.
Tiempo de ocupación
Respecto al tiempo de ocupación del sitio arqueológico,
consideró que se remonta a 1,200 después de Cristo, con la sociedad Huaylas,
luego tuvo una ocupación inca y habría tenido residentes hasta ser abandonado
en el periodo Colonial temprano, cuando se establecieron las reducciones o
concentraciones de poblaciones indígenas en zonas más bajas de los valles para
tener un mejor control por parte de la administración colonial.
Plazo de los trabajos arqueológicos
Cruz Mostacero señaló que el proyecto de investigación
arqueológica cuenta con permiso del Ministerio de Cultura para realizar
excavaciones hasta octubre de este año, tras lo cual se desarrollará la labor
de gabinete. “Esperamos concluir en ese plazo porque estamos acopiando una
impresionante cantidad de información”, mencionó.
En las siguientes semanas se tiene previsto excavar en cinco
unidades cercanas a las ya intervenidas y que tienen complejidades urbanísticas
distintas por su naturaleza ceremonial, funeraria, entre otras.
Apoyo de la comunidad campesina de Huamarín
Cruz Mostacero expresó su agradecimiento a la comunidad
campesina de Huamarín, tanto por el valioso apoyo que viene brindando al
proyecto de investigación arqueológica como por su defensa y cuidado de la zona
arqueológica.
“En los contextos que estamos encontrando no existe
evidencia de afectación moderna por huaqueo o intervención humana no
autorizada”, subrayó.
Equipo de investigación
Ilder Cruz Mostacero dirige el equipo de investigación
integrado por alrededor de 20 personas, entre bachilleres, egresados y
estudiantes de arqueología de la Universidad Nacional Santiago Antúnez de
Mayolo (Unasam).
Junto a ellos trabajan auxiliares de campo que apoyan en los
trabajos de excavación arqueológica y en la logística de los trabajos de campo.
(Texto y Foto: Andina)