viernes, 6 de noviembre de 2026
Vida y fe

La Iglesia uruguaya recibe al Papa León XIV y renueva su compromiso misionero

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La Iglesia uruguaya recibe al Papa León XIV y renueva su compromiso misionero

Trujillo en Línea. - La Iglesia en Uruguay recibió al Santo Padre con un mensaje de gratitud, cercanía y compromiso misionero. En nombre de los obispos, sacerdotes, diáconos, personas consagradas y de todo el Pueblo de Dios, el presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay, monseñor Milton Luis Tróccoli Cebedio, le dio la bienvenida durante la celebración de las Vísperas con obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y seminaristas, en la Catedral de la Inmaculada Concepción y de los Santos Felipe y Santiago, en Montevideo.

«Lo recibimos con la sencillez de nuestra gente: con afecto sincero, con las puertas abiertas y con el corazón dispuesto a escuchar», expresó el prelado, quien presentó al Uruguay como una tierra que lleva en sí las semillas del Reino de Dios, visibles en tantas personas que sostienen cotidianamente la vida de los demás mediante una generosidad silenciosa.

En este sentido, mencionó a quienes cuidan a familiares enfermos, educan con paciencia, comparten lo que tienen y permanecen cerca de sus vecinos para que nadie se sienta abandonado. Gestos cotidianos que, según señaló, manifiestan la presencia de Dios en medio del pueblo.

LAS HERIDAS SOCIALES Y LOS ROSTROS QUE NECESITAN ESPERANZA

El presidente del episcopado uruguayo también describió las situaciones de sufrimiento que atraviesan distintos sectores de la sociedad. Recordó a las familias que viven con angustia y carecen de lo necesario para una vida digna, a los jóvenes que no encuentran motivos para la esperanza, a los migrantes que debieron dejar su patria y a las personas mayores que transitan sus días en soledad.

Asimismo, mencionó en su discurso al Papa, las adicciones y la pobreza como realidades que hieren vidas concretas. «Detrás de cada una de estas realidades hay un rostro, una historia que necesita saber que su vida de veras importa», afirmó.

Ante estas situaciones, destacó la cercanía de sacerdotes, diáconos, seminaristas y personas consagradas que, desde los distintos rincones del país, conocen de primera mano las necesidades de sus comunidades. Recorren largas distancias, acompañan los duelos, enseñan, escuchan, celebran y permanecen junto a las personas, incluso cuando otros se marchan. Monseñor Tróccoli agradeció especialmente su servicio, muchas veces oculto o desapercibido, y quiso expresarles públicamente que su entrega «es preciosa para esta Iglesia, nuestra Iglesia».

CUSTODIAR LA HUMANIDAD EN TIEMPOS DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Durante su saludo, el obispo retomó una reflexión del Santo Padre sobre los desafíos de la inteligencia artificial y el riesgo de nuevas formas de deshumanización.

«En la era de la inteligencia artificial, en la que la dignidad humana corre el riesgo de verse eclipsada por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos, custodiando con amor esa magnífica humanidad que se nos ha dado y revelado en plenitud en Cristo, y que ninguna máquina podrá jamás sustituir en su esplendor», recordó, citando las palabras del Papa.

En este contexto, señaló que la visita del Pontífice constituye una oportunidad para volver juntos a la fuente de la vocación cristiana: el encuentro con Jesucristo y el sacramento del Bautismo, origen de la vida cristiana y fundamento que hace de todos los creyentes un único Pueblo de Dios en camino.

«LES ANUNCIO UNA GRAN ALEGRÍA»: UNA IGLESIA QUE SALE AL ENCUENTRO

El lema que acompaña la visita apostólica, «Les anuncio una gran alegría», lo retomó Monseñor Tróccoli en su discurso al Papa, explicando que esa alegría no desconoce las heridas del pueblo ni el cansancio de quienes lo sirven, sino que nace de una experiencia profunda: saber que Cristo está presente y camina con nosotros. Y añadió: 

“Evangelizar en el Uruguay de hoy es dar testimonio de la cercanía de Dios con palabras claras y con obras creíbles”

Por eso, pidió que la presencia del Santo Padre renueve la misión de la Iglesia y ayude a responder con creatividad al llamado del Señor en el momento histórico actual. En su intervención, expresó también el deseo de ser una Iglesia que salga al encuentro de las personas, cuide a los más frágiles y sepa pedir perdón cuando no haya estado a la altura del Evangelio. Una Iglesia en la que laicos, ministros ordenados y personas consagradas caminen juntos, se escuchen y compartan la alegría de anunciar a Jesús.

En un país donde conviven distintas creencias y convicciones, manifestó el propósito de ofrecer la fe con respeto y libertad, y de continuar trabajando junto a todos aquellos que buscan el bien común.

UN ABRAZO FRATERNO PARA RENOVAR EL SÍ A LA MISIÓN

El presidente de la Conferencia Episcopal reconoció que quienes estaban reunidos para recibir al Papa también necesitaban escuchar una palabra de aliento para continuar adelante. Por eso, invitó a los obispos, sacerdotes, diáconos y personas consagradas a recibir la visita como un abrazo fraterno que desean llevar también a todo el pueblo, para que cada persona pueda descubrir que tiene un lugar en el corazón de la Iglesia.

«Como el día de nuestra ordenación/consagración aquí estamos junto a Usted, junto a Pedro, para renovar nuestro sí», expresó, evocando el compromiso asumido al responder al llamado vocacional. La visita, añadió, representa una oportunidad para renovar aquella respuesta y volver a ser enviados a la misión. Asimismo, pidió al Santo Padre su bendición para los presentes y, de manera especial, para los sacerdotes y las personas consagradas ancianas que siguen su visita a distancia, para que también ellos puedan recibir su abrazo y su saludo fraterno.

Finalmente, confió a la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del Uruguay, el acompañamiento del Papa y de todo el pueblo durante estos días. Expresó el deseo de que la visita fortalezca la comunión y deje una tarea concreta para cuando el Santo Padre parta: acompañarse unos a otros, mirar con mayor atención, amar con más entrega y anunciar con renovada alegría a Jesucristo.

«Santo Padre: esta patria lo recibe con gratitud. Bienvenido al Uruguay», concluyó monseñor Tróccoli.(Fuente: Vatican News) (Foto: Vatican Media)

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