Perspectiva regional: ¿qué oportunidades de comercio internacional puede aprovechar La Libertad en el corto y mediano plazo?
Trujillo en Línea.- El
comercio exterior peruano atraviesa un momento de crecimiento sostenido: en
2025 el país alcanzó un récord histórico de US$90.082 millones en exportaciones
y, en los primeros cinco meses de 2026, esa cifra ya superó los US$45.000
millones, con presencia en 162 mercados. La Libertad no es ajena a este
dinamismo: en 2025 sus exportaciones crecieron 21,8%, impulsadas por oro,
arándanos y palta, por encima del promedio nacional. Para Leandro Mariátegui,
decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP),
este contexto abre una ventana de oportunidad concreta para la región, siempre
que empresarios, autoridades y academia sepan capitalizarla.
Según
el especialista, la primera oportunidad de la región está en profundizar lo que
ya sabe hacer bien: agroexportación, minería y pesca, con productos como
arándanos, palta y espárragos que aún tienen margen de crecimiento mediante
productividad, nuevas variedades y mayor eficiencia hídrica. Pero identifica
una segunda oportunidad, menos explorada: dejar de entender la exportación solo
como venta de productos y empezar a desarrollar una oferta integral de bienes y
servicios para las cadenas exportadoras, como envases, frío, logística,
mantenimiento industrial, certificación y tecnología. A esto se suma la
posibilidad de diversificar destinos, aprovechando que el Perú está llegando a
más mercados cada año.
En
un panorama de uno a dos años, el decano de Ingeniería de UTP recomienda mirar
hacia tres frentes: Asia, particularmente China, Japón, Corea del Sur e India,
no solo como comprador de materias primas, sino de alimentos frescos,
procesados y con mayor transformación; Medio Oriente, especialmente Emiratos
Árabes Unidos y Arabia Saudita, con oportunidades en alimentos y productos
agroindustriales; y América Latina, donde empresas liberteñas de manufactura,
alimentos procesados y metalmecánica aún tienen espacio para crecer, sin dejar
de lado a Estados Unidos, con el que el país viene estrechando vínculos
comerciales. La recomendación de fondo es no concentrar la estrategia
exportadora únicamente en los productos tradicionales.
Uno
de los mayores desafíos que plantea el especialista es pasar de una lógica de
"producir y exportar" a una de "desarrollar productos para
mercados específicos". Esto implica invertir en plantas de procesamiento,
investigación y desarrollo, empaques de mayor valor, certificaciones
internacionales, marcas propias, inteligencia comercial y cadenas de frío
especializadas. En el caso agrícola, el reto es evaluar qué parte de la
producción puede convertirse en pulpa, concentrado, fruta congelada o alimento
terminado; en minería, avanzar gradualmente hacia mayores niveles de
procesamiento y metalurgia. El objetivo, explica, es dar mayor valor a cada
tonelada exportada.
El
especialista también pone la mirada en las pequeñas empresas: en los primeros
cinco meses de 2026, el 65% de los exportadores peruanos fueron MIPYMES, aunque
su participación en el valor exportado sigue siendo baja. Para Mariátegui, el
desafío no es solo sumar más empresas al comercio exterior, sino lograr que las
pequeñas escalen y aumenten el valor de lo que exportan, un proceso en el que
autoridades, gremios y academia deben trabajar de forma articulada: el Estado
generando condiciones de infraestructura, conectividad y simplificación
administrativa; los gremios y universidades aportando inteligencia comercial,
misiones empresariales y capacitación; y el empresario asumiendo el riesgo de
invertir.
“Exportar
no debe verse como un salto al vacío, sino como un proceso de aprendizaje
empresarial. Se puede comenzar con un producto, un mercado y un cliente, y a
partir de allí construir capacidades. La pregunta que todo empresario debería
hacerse es qué necesidad de un consumidor internacional podemos resolver mejor
que nuestros competidores; si encontramos esa respuesta, el comercio exterior
deja de ser una aventura y se convierte en una estrategia de crecimiento”,
señala Leandro Mariátegui, decano de la Facultad de Ingeniería de UTP.