ADN de más de 6,000 años revelaría continuidad genética de los mochicas en norte del Perú
Trujillo en Línea.- Un hallazgo científico vuelve a colocar
al norte del Perú en el centro de la atención internacional. Un estudio
liderado por la genetista italiana Chiara Barbieri sostiene que las poblaciones
de los actuales departamentos de Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad
conservan marcadores genéticos que se remontarían a más de 6,000 años de
antigüedad, evidenciando una extraordinaria continuidad poblacional en este
territorio.
De acuerdo con la información difundida
sobre la investigación, el análisis de ADN mitocondrial y cromosomas habría
permitido identificar componentes genéticos vinculados con antiguas poblaciones
del norte peruano, incluyendo a los Mochica, cuyos descendientes permanecerían
asentados en buena parte de su territorio histórico.
El hallazgo adquiere especial relevancia
porque permitiría establecer una conexión biológica entre los habitantes
contemporáneos y los antiguos asentamientos arqueológicos de la región.
Entre los casos mencionados figura El
Brujo, complejo arqueológico donde fue descubierta la célebre Dama de Cao, uno
de los personajes femeninos más emblemáticos de la antigua civilización
mochica.
UNA HISTORIA QUE NO TERMINÓ CON LOS
TEMPLOS
La importancia del estudio no estaría
únicamente en el ADN. La continuidad de las poblaciones del norte peruano
también puede observarse en numerosas prácticas culturales que han sobrevivido
durante siglos y que continúan transmitiéndose de generación en generación.
La navegación en los tradicionales
caballitos de totora, las técnicas ancestrales de pesca, el cultivo de la
totora en los humedales, los rituales vinculados al mar y diversos
conocimientos agrícolas forman parte de una memoria cultural que permanece vigente.
A ello se suman prácticas relacionadas
con la medicina tradicional y el curanderismo, el conocimiento de plantas
utilizadas ancestralmente, entre ellas la wachuma, así como la elaboración de
bebidas tradicionales como la chicha de jora, de maní y de molle, además de la
algarrobina.
La herencia también permanece en la
gastronomía, la cerámica y los textiles. Pueblos alfareros del norte continúan
empleando técnicas tradicionales de cocción, paleteado y decoración con
pigmentos y barros naturales, procedimientos que guardan semejanzas con los
utilizados por los antiguos Mochica.
EL ALGODÓN QUE SOBREVIVIÓ AL TIEMPO
Otro elemento de esta continuidad
cultural es el cultivo del algodón en sus colores naturales, entre ellos
marrón, pardo y lila, que todavía es producido, hilado y tejido mediante
técnicas tradicionales.
Estos conocimientos, transmitidos entre
generaciones, constituyen una forma de patrimonio vivo que permite comprender
que la herencia de las antiguas civilizaciones del norte peruano no permanece
únicamente en museos o complejos arqueológicos, sino también en las comunidades
que mantienen vigentes prácticas heredadas de sus antepasados.
EL NORTE DE PERÚ, UN TERRITORIO DE
MEMORIA VIVA
El estudio atribuido a Chiara Barbieri
plantea así una perspectiva de enorme interés para la arqueología, la genética
y la antropología: la historia del antiguo Perú podría no estar solamente
escrita en los restos arqueológicos, sino también en el ADN y en las
tradiciones de quienes actualmente habitan estos territorios.
A pesar de los procesos históricos de
mestizaje y transformación social ocurridos durante siglos, la información
difundida señala que más de la mitad de la población conservaría apellidos de
origen indígena, junto con prácticas, saberes y formas de comprender el mundo
que han logrado adaptarse a la vida contemporánea.
La investigación abre, de este modo, una
poderosa ventana para comprender al norte peruano como un territorio donde
pasado y presente mantienen una conexión genética y cultural milenaria.
Más que una historia encerrada en las
huacas, los museos y los libros, se trataría de una herencia que continúa
caminando, pescando, cultivando, cocinando, navegando y creando en el mismo
territorio donde florecieron algunas de las grandes culturas del antiguo Perú.
A su turno, el director del Museo
Nacional de Sicán, arqueólogo Carlos Elera Arévalo, destacó, en diálogo con la
Agencia Andina, que diversos distritos de Lambayeque, como Mórrope, Santa Rosa
y Ciudad Eten, entre otros, conservan prácticas y expresiones culturales
ancestrales que han logrado sobrevivir al paso del tiempo y que continúan
transmitiéndose de generación en generación.
Asimismo, resaltó el trabajo de la
genetista italiana Chiara Barbieri y la importancia de sus investigaciones para
comprender la profunda continuidad histórica y cultural de las poblaciones del
norte peruano.(Fuente: agencia Andina)