Destinos naturales que enorgullecen al Perú y deben visitarse por Fiestas Patrias
Trujillo en Línea.- La mega biodiversidad que existe en el territorio peruano se
expresa en una vasta gama de espacios naturales que suman 84 ecosistemas de los
104 existentes en el planeta. Estos lugares paradisiacos, distribuidos en once
ecorregiones, brindan a los visitantes una experiencia única donde se pueden
apreciar cómo la madre naturaleza se expresa en su condición más pura, variada
y hermosa.
A propósito del feriado largo por la celebración de las
Fiestas Patrias, seleccionamos una lista de destinos regionales de naturaleza,
que son áreas naturales protegidas por el Estado, que enorgullecen a los
peruanos y que deberían visitarse alguna vez en su vida.
Reserva Nacional de Paracas
Paracas es fascinante por su singular geografía donde el
ondulante desierto se encuentra con el mar, conformando un paisaje encantador
rico en vida silvestre y paisajes naturales.
Ubicada a 250 kilómetros al sur de Lima, la Reserva Nacional
de Paracas fue creada como área natural protegida por el Estado, el 25 de
setiembre de 1975, para proteger muestras representativas de ecosistemas
marino-costeros, convirtiéndose entonces en la primera de su tipo en el
país.
La Reserva Nacional de Paracas es la segunda área natural
protegida de la región Ica, junto a Punta San Juan de la Reserva Nacional de
Islas, Islotes y Puntas Guaneras, y posee una superficie total de 335,000
hectáreas y alberga alrededor de 1,500 especies de animales, entre ellas 216
tipos de aves entre residentes y migratorias, 36 de mamíferos, 10 de reptiles y
168 de peces.
Destacan, por ejemplo, tortugas, ballenas, aves de orilla,
lobos marinos, pingüinos de Humboldt, nutrias, delfines, entre otras especies
emblemáticas.
El desierto, que aparenta quietud y calma, esconde vida que
habita entre el mar y la arena, como las colonias de pingüinos y pelícanos,
coloridas bandadas de parihuanas o flamencos, las bulliciosas gaviotas, entre
otras especies que pueden apreciarse al recorrer la reserva.
Al igual que el Santuario Lagunas de Mejía, la Reserva
Nacional de Paracas es un sitio Ramsar por ser un lugar clave de descanso y
alimentación para especies migratorias.
Visitar la Reserva Nacional de Paracas permite apreciar
hermosas playas como Yumaque, Raspón y La Mina, cubiertas con fina arena y
sentir el sonido y la fuerza de los vientos Paracas. El nombre Paracas
significa, precisamente, “Viento de arena” y dio nombre a una de las más
importantes culturas de la costa peruana.
Desde febrero de 2017 está en funcionamiento la nueva
infraestructura turística en la Reserva Nacional de Paracas, construida por el
Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur). Destaca la plaza contigua
al Centro de Interpretación, que cuenta con iconografías de las culturas Nasca
y Paracas, a la cual se accede por un sendero desde la zona de estacionamiento.
También cuenta con área de tótems informativos.
Otros sectores importantes son el puesto de control Santo
Domingo, destinado al servicio de orientación al turista. Para apreciar el
encantador paisaje marino costero se puede acudir a los miradores Santa María,
La Catedral, Playa Roja, Lagunillas, Yumaque y Playa Supay, donde culmina el
circuito turístico.
El disfrute de la Reserva Nacional de Paracas se puede
completar con la navegación por el sector marino, que comprende el 65 % del
territorio del área natural protegida, y aproximarse a las islas Ballestas,
ubicadas a 30 minutos de la costa y compuestas por tres formaciones rocosas
donde habita una importante fauna marina en la que destacan lobos marinos y
aves guaneras como el guanay, el piquero y el zarcillo.
Asimismo, desde la navegación por el mar se puede apreciar
el famoso geoglifo de El Candelabro, ubicado sobre una colina de arena en el
sector norte de la península de Paracas.
Otras actividades que pueden realizarse en la Reserva
Nacional de Paracas son la observación de flamencos y otras aves residentes y
migratorias que llegan a esta área natural protegida.
Para los amantes de los deportes, existen opciones como el
paseo en bicicleta, cuatrimotos y mini buggies, para lo cual se ha establecido
un circuito específico.
Y para quienes prefieren las actividades náuticas pueden
practicar la pesca recreativa, el paseo en kayak y en embarcaciones que llevan
a las islas Ballestas para observar a los lobos marinos.
Parque Nacional Huascarán
Ubicado en la cordillera tropical más alta del mundo, la
Cordillera Blanca, el Parque Nacional Huascarán sobresale por sus montañas
nevadas y lagunas altoandinas, que lo posicionan como un atractivo
internacional ideal para el turismo de aventura.
Debe su nombre al célebre nevado Huascarán, el más alto del
Perú y el quinto más alto del hemisferio occidental, con una altura de 6,768
metros. El impresionante paisaje montañoso es el atractivo central del Parque,
donde crece la imponente Puya Raimondi, descubierta y bautizada por el célebre
botánico italiano Antonio Raimondi. Esta especie puede llegar a crecer hasta 12
metros de altura y produce racimos de hasta 8,000 flores y 6 millones de
semillas por planta.
Y si de deportes se trata, se puede dar rienda suelta a la
adrenalina visitando los circuitos de aventura más importantes: trekking,
bicicleta de montaña, escalada en hielo y roca, práctica de esquí en
Vallunaraju Rurec y Copa, la zona de recreación del nevado Pastoruri. De lo
contrario, puede relajarse con un apacible paseo en bote en la Laguna
Chinancocha (Quebrada de Llanganuco-Yungay) y en la Laguna Purhuay (Huari).
El Parque Nacional Huascarán fue declarado Reserva de
Biósfera e incluido en la Lista de Patrimonio Natural de la Humanidad de la
Unesco y Área Importante para la Conservación de Aves, reconocimiento otorgado
por la BirdLife International y Conservation International.
Reserva Nacional Pacaya Samiria
Conocida también como la Selva de los espejos, la Reserva
Nacional Pacaya Samiria fue creada el 4 de febrero de 1982 para conservar
ecosistemas representativos de la selva baja de la Amazonía peruana y preservar
su diversidad genética. En ese sentido, protege especies de flora y fauna de la
Amazonía en peligro de extinción, como el lagarto negro y el lobo de río.
Con un área de 2 millones 80,000 hectáreas, esta área
natural protegida comprende parte de las provincias de Loreto, Requena, Alto
Amazonas y Ucayali, del departamento de Loreto. Está ubicada en la depresión
Ucamara, donde se da la confluencia de los grandes ríos Ucayali y Marañón, los
cuales forman sus límites naturales. La parte suroccidental está delimitada por
una franja de colinas bajas que forma la divisoria de aguas con el río
Huallaga.
La Reserva Nacional Pacaya Samiria alberga una alta
diversidad biológica y una importante población humana que aprovecha de sus
recursos naturales. Comprende en su interior las cuencas de los ríos Pacaya,
Samiria y Yanayacu-Pucate. Aunque mayormente se trata de una planicie de selva
baja aluvial e inundable, presenta algunas colinas bajas en las nacientes del
Pacaya.
Protege además el área de bosque inundable más extensa de la
Amazonía. Este gigantesco humedal motivó su designación como uno de los
primeros sitios Ramsar del Perú, en 1992.
Existen tres circuitos turísticos principales: la cuenca
Yanayacu-Pucate, desde la comunidad Veinte de Enero, cerca a Nauta, hasta la
famosa cocha El Dorado. Es la zona donde se encuentra la mayor cantidad de
refugios y zonas de campamento a lo largo del río. La laguna El Dorado es
considerada el corazón de la Reserva Nacional Pacaya Samiria y uno de los
lugares con mayor concentración de fauna.
Existen también 15 zonas de campamento autorizado en las 8
áreas de uso turístico, tres refugios en la cuenca Yanayacu-Pucate y dos
refugios en la comunidad de San Martín de Tipishca. Los circuitos fluviales de
varios días en los límites de la reserva, son ofrecidos por empresas que operan
en Iquitos y Lima.
Reserva Nacional Tambopata
Conocida también como “Bosque rebosante de vida”, esta
sucursal del paraíso es un auténtico tesoro de biodiversidad y uno de los
destinos turísticos más fascinantes del mundo.
Creada oficialmente el 4 de setiembre del 2000 mediante
Decreto Supremo N° 048-2000-AG, la Reserva Nacional Tambopata se ubica al sur
del río Madre de Dios, en los distritos de Tambopata e Inambari de la provincia
de Tambopata, departamento de Madre de Dios.
Con una superficie total de 274 690 hectáreas, la Reserva
Nacional Tambopata alberga una megadiversidad biológica, que en fauna se
expresa en en 648 especies de aves, 1 200 de mariposas (112 de ellas
diurnas), 205 de peces, 169 de mamíferos, 103 de reptiles e igual número de
anfibios.
En el diagnóstico del proceso de elaboración del Plan
Maestro de la Reserva Nacional Tambopata se reportaron 1,713 especies de flora,
pertenecientes a 654 géneros de 145 familias. Una riqueza natural que la ha
convertido en fuente importante de desarrollo sostenible para sus comunidades
aledañas.
La presencia de este importante espacio natural protegido
genera procesos de conservación que aseguran el uso sostenible de los recursos
naturales y del paisaje.
La cuenca del río Tambopata presenta uno de los mayores
índices de diversidad biológica en el mundo. Entre sus ecosistemas más comunes
se encuentran los aguajales, los pantanos, los pacales y los bosques ribereños,
cuyas características físicas permiten a los pobladores locales el
aprovechamiento de los recursos naturales.
Se ubica además de manera contigua al Parque Nacional
Bahuaja Sonene que la rodea íntegramente por el sur, formando con este una
unidad de protección de alta importancia para el país.
La conectividad existente con las áreas naturales protegidas
del departamento (la Reserva Comunal Amarakaeri y los Parques Nacionales Alto
Purús y Manu) y los de la vecina Bolivia, sustenta la existencia del propuesto
corredor biológico Vilcabamba-Amboró.
La Reserva Nacional Tambopata alberga hábitats
principalmente acuáticos que son usados como paraderos de más de 40 especies de
aves migratorias transcontinentales. En la reserva nacional se protege
importantes especies consideradas en vías de extinción y le ofrece al turismo
un destino privilegiado para la observación de la diversidad de flora y fauna
silvestre.
La conectividad existente con las áreas naturales protegidas
del departamento (la Reserva Comunal Amarakaeri y los Parques Nacionales Alto
Purús y Manu) y los de la vecina Bolivia, sustenta la existencia del propuesto
corredor biológico Vilcabamba-Amboró.
La Reserva Nacional Tambopata alberga hábitats
principalmente acuáticos que son usados como paraderos de más de 40 especies de
aves migratorias transcontinentales. En la reserva nacional se protege
importantes especies consideradas en vías de extinción y le ofrece al turismo
un destino privilegiado para la observación de la diversidad de flora y fauna
silvestre.
En la zona de amortiguamiento se encuentran las comunidades
indígenas de Palma Real, Sonene e Infierno, pertenecientes al grupo
etnolingüístico Ese’Eja; y la comunidad nativa Kotsimba del grupo
etnolingüístico Puquirieri.
El destino turístico más visitado es el lago Sandoval,
ubicado en la cuenca del río Madre de Dios. Este espejo de agua de 127
hectáreas está rodeado de palmeras repletas de guacamayos y se encuentra a solo
media hora por río de Puerto Maldonado.
En sus aguas, que pueden ser recorridas en botes de paseo
que alquilan los pobladores locales y los albergues, habita una numerosa
familia de lobos de río a la que se le aprecia cazando y acicalándose sobre los
troncos. También hay una torre observatorio para una vista panorámica.
En la cuenca del río Tambopata, aguas arriba, existen otros
lagos importantes, tales como Cocococha, a dos horas de Puerto Maldonado y
también con presencia de lobos de río; y Sachavacayoc, ubicado a tres horas de
Puerto Maldonado donde existe un área de campamento para pasar la noche.
Surcando el río Tambopata se encuentra la quebrada El Gato
con su caída de agua. Muy cerca de allí están los rápidos de Baltimorillo. Los
atractivos característicos de Tambopata son las collpas que se hallan en la
orilla de los ríos reuniendo a cientos de aves como guacamayos, halcones y
loros, ofreciendo un espectáculo de color y sonido espectacular, en especial
entre las 05:30 y 9:00 am. De hecho, la Reserva Nacional Tambopata es uno de
los mejores lugares en el mundo para la observación de aves, destacando en
todas las ediciones del Global Big Day.
En las collpas de monte o de tierra adentro acuden,
generalmente de noche, mamíferos como sajinos, huanganas y sachavacas. Las
collpas Chuncho y Colorado están ubicadas en la margen izquierda del río
Tambopata. Esta última se considera la más grande colpa en toda la
Amazonía peruana. Dentro de la Reserva Nacional Tambopata se ha identificado
diversos lugares con varias collpas y con diversas playas donde, además, se
puede apreciar caimanes, sachavacas, ronsocos y otras especies.
La Reserva Nacional Tambopata es una de las primeras en el
Perú en impulsar una propuesta para ampliar su oferta turística e incluir a
todos los sectores de la población, incluyendo a personas con discapacidad,
adultos mayores y familias con niños pequeños.
El sendero tiene un largo de 2,800 metros. Parte del puesto
de control de la Reserva Nacional de Tambopata, sobre el río Madre de Dios, y
llega hasta el muelle de embarque del lago Sandoval.
En agosto de 2019, el Servicio Nacional de Áreas Naturales
Protegidas por el Estado (Sernanp) inauguró una pasarela elevada de madera, que
ha permitido reducir el tiempo, de tres horas a 45 minutos. Además, la vía
cuenta con señalética interpretativa; zonas de embarque y desembarque en sus
puntos de partida y llegada.
Parque Nacional del Manu
El Parque Nacional del Manu tiene una extensión de 1 millón
716,295.22 hectáreas y comprende parte de las provincias de Paucartambo (Cusco)
y Manu (Madre de Dios).
Su establecimiento, el 29 de mayo de 1973, tuvo como
propósito proteger una muestra representativa de la diversidad biológica, así
como de los paisajes de la selva baja, ceja de selva y de los Andes del
suroriente peruano. Asimismo, en él se pretende fomentar el turismo sustentado
en criterios ecológicos y culturalmente compatibles.
La creación de esta área natural protegida apuntó a promover
y facilitar la investigación, educación y recreación, así como contribuir a la
preservación del patrimonio arqueológico. Su presencia contribuye al
reconocimiento y protección de la diversidad cultural y a la autodeterminación
de los pueblos indígenas del área.
El Parque Nacional del Manu protege una de las zonas más
importantes del planeta en cuanto a megadiversidad de especies biológicas. Su
gran extensión atraviesa frígidas punas que sobrepasan los 4,000 metros de
altitud, agrestes montañas boscosas que dan origen a una multitud de pequeñas
quebradas y valles, bosques nublados de selva alta, y finalmente el llano
amazónico.
Este magnífico y único escenario natural incluye un amplio y
complejo sistema hidrográfico y garantiza la presencia de una diversidad de
ecosistemas poco intervenidos por el ser humano.
En estas circunstancias, la diversidad biológica que alberga
el Parque Nacional del Manu se manifiesta en todo su potencial en un paisaje
único en el planeta.
El Parque Nacional del Manu alberga una gran cantidad de
especies de fauna silvestre. Se ha registrado 228 especies de mamíferos (44%
del total en Perú); 1,030 especies de aves (56 % del total); 132 especies de
reptiles (30 % del total) y 210 de peces.
Entre los mamíferos grandes destaca el otorongo, el tigre
negro, la sachavaca, la huangana, el sajino, el venado, el venado cenizo, entre
otros.
También el lobo de río, el ronsoco, el coto mono, el
maquisapa negro, el mono choro, el mono machín blanco y el mono machín negro,
entre otros.
Por otro lado, el número de insectos en el Parque Nacional
del Manu se estima en cerca de 30 especies. Se ha registrado más de 1,300
especies de mariposas, 136 de libélulas, al menos 300 de hormigas (en un solo
árbol se encontraron más de 40 especies) y más de 650 de escarabajos, entre
otras.
En lo que respecta a la flora del Parque Nacional del Manu,
el número de especies vegetales es muy elevado. Los diversos registros indican
que por lo menos existen 162 familias; 1,191 géneros y 4,385 especies
identificadas. En una sola hectárea se llegó a encontrar hasta 250 variedades
de árboles.
Los bosques de aguajales son uno de los ecosistemas más
resaltantes, donde las palmeras de aguaje y de huasaí son las dominantes. Se
desarrollan sobre áreas casi permanentemente inundadas, especialmente en la
margen derecha del río Manu.
También destaca la presencia del cedro, tornillo,
castaña, lupuna y caucho, entre otras especies.
Los bosques tropicales del Manu han permitido que los
procesos ecológicos y evolutivos se realicen casi sin la presencia del hombre.
Sin embargo, en la zona existe también una enorme riqueza cultural,
representada por las actuales poblaciones indígenas en diferentes niveles de
contacto con el exterior, y un patrimonio arqueológico aún no revelado en toda
su magnitud.
En sus fronteras se encuentra la Reserva Territorial de los
grupos étnicos Kugapakori y Nahua; el Santuario Nacional Megantoni y la Reserva
Comunal Amarakaeri.
Las comunidades de los Yora, Mashko-Piro, Matsiguenka,
Harakmbut, Wachipaeri y Yine habitan ancestralmente entre los bosques y ríos de
estas selvas. Por su parte, las comunidades de Tayakome y Yomibato son
reconocidas dentro del área. Ambas se ubican en la zona alta del río
Manu.
En el sector suroeste existe una asociación de agricultores
conocida como Callanga. Además, en el sector noroeste adyacente al Parque
Nacional del Manu, y en el interior, existe un número no determinado de
poblaciones indígenas en aislamiento voluntario.
Desde 1977 el Parque Nacional del Manu ostenta el estatus de
Reserva de Biósfera. A su vez, en 1987 fue declarado Patrimonio Natural de la
Humanidad por Unesco.
Para ser incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial de la
Unesco, los sitios deben tener un valor universal excepcional y cumplir al
menos uno de los diez criterios de selección. Estos criterios se explican en
las Directrices operativas para la implementación de la Convención del
Patrimonio Mundial que, además del texto de la Convención, es la principal
herramienta de trabajo sobre el Patrimonio Mundial. El Comité revisa
periódicamente los criterios para reflejar la evolución del propio
concepto de Patrimonio Mundial.
El Parque Nacional del Manu ha recibido diversos
reconocimientos nacionales e internacionales, siendo el más reciente el
otorgado por la organización Green Destinations en 2022 que le confirió la
distinción como una de las ocho áreas naturales protegidas del Perú que
forman parte de las Top 100 mejores historias de turismo sostenible en el
mundo. Y en la edición de este año también compite por este notable
reconocimiento junto a otras siete áreas naturales protegidas de nuestro
país.
Este reconocimiento reafirma una vez más que el Parque
Nacional del Manu es uno de los principales destinos de naturaleza en el Perú y
el mundo.
En la cuenca baja del río Manu se puede apreciar la
exuberancia de la llanura amazónica. Se ha destinado cinco zonas para la
visita, en donde se concentra una alta diversidad de flora y fauna silvestre.
Se trata de las cochas (lagos en forma de herradura) Salvador, Otorongo y
Juárez, así como los sectores de Pakitza y Limonal.
En estas zonas existe una gran variedad de circuitos y
senderos para apreciar la belleza de la selva tropical. Destacan también las
cochas donde es posible observar especies que en otros ecosistemas han
desaparecido, como el lobo de río y el lagarto negro.
Otro atractivo son los bosques en ambas márgenes del río
Manu, donde no sólo es posible observar gran variedad de flora, sino numerosa
fauna asociada. Un hito de atracción son las collpas, donde acuden numerosas
especies de fauna. Los aguajales también posibilitan la concentración de fauna
típica, como los guacamayos.
El mirador de Tres Cruces, en el extremo sur del Parque
Nacional del Manu, permite apreciar espectaculares salidas de sol a más de
3,600 metros sobre la llanura amazónica. A través de un fenómeno óptico que
ocurre especialmente entre mayo y agosto, cuando el cielo está despejado, se
tiene la impresión de que el sol aparece dos veces en un mismo amanecer.
Además, se puede apreciar dos vistas panorámicas opuestas:
la serranía al sur y el impenetrable bosque nublado al norte. Desde este lugar
se puede tomar un circuito pedestre señalizado de aproximadamente siete
kilómetros (3 horas de recorrido), desde el puesto de vigilancia de Acjanaco
hasta el fundo Pillahuata.
El Parque Nacional del Manu posee uno de los más renombrados
centros de investigación para los trópicos: la estación biológica de Cocha
Cashu. Asimismo, en la cuenca baja del río Manu existen cinco zonas de
campamento, tres miradores o espigones, así como tres albergues en cesión de
uso.
También se instaló una torre metálica de 18 metros de altura
en la cocha Otorongo y un sendero elevado con plataforma en el sector Limonal.
Además, se puede visitar el Centro de Interpretación ubicado en el puesto de
vigilancia El Limonal.
Actualmente operan en el Parque Nacional del Manu,
específicamente en la ruta Río Manu, diez operadores turísticos autorizados que
brindan el conjunto de servicios requeridos para una completa experiencia de
viaje (alojamiento, guiado, transporte y alimentación).
La temporada de visitas al Parque Nacional del Manu es desde
abril hasta octubre, dado que de noviembre a marzo es época de lluvias, lo que
dificulta el acceso y el recorrido por el área protegida.
La mayoría de visitantes al Parque Nacional del Manu suelen
viajar primero al Cusco, donde pueden desarrollar también un tour por sus
atractivos, y a continuación viajan a Puerto Maldonado para partir hacia el
área protegida por vía fluvial. Sin embargo, también se puede viajar
directamente a Madre de Dios, pero es menos frecuente.
Santuario Histórico Bosque de Pómac
Se trata de un bosque seco biodiverso, cuna de historia
preinca y naturaleza viva hasta nuestros tiempos. La cultura Sicán dejó en
Pómac una huella imborrable de su riqueza cultural.
Esta área protegida alberga casi 6,000 hectáreas de bosques
de algarrobo, especie endémica de la costa norte peruana. Durante el recorrido
podemos conocer el lazo existente entre esta cultura y su entorno natural, dos
elementos que se unen para crear un paisaje cultural único, que comprende,
además, diversas especies de aves endémicas y la mayor cantidad de pirámides
prehispánicas de Sudamérica.
Según la lengua muchik, Sicán significa casa o templo de la
luna y fue una cultura de la costa norte del Perú, que se desarrolló entre el
900 y 1,100 d.C. cuya capital se estableció en la zona de Pómac.
Al ingresar a la zona arqueológica, se puede apreciar a más
de veinte pirámides de adobe distribuidas en un área de 45 kilómetros
cuadrados, así como las tumbas de la élite Sicán, la mayor parte de ellas
enterradas al pie de las pirámides.
En el bosque es imperdible la visita al mirador Las Salinas,
desde donde se tiene una vista panorámica del bosque seco, las pirámides e
incluso el curso del río La Leche. También conocer la casa de Karl Weiss
(pionero de la actividad apícola en la región), el algarrobo con más de 500
años de antigüedad y de forma caprichosa, al que los lugareños atribuyen
milagros y leyendas. También puede apreciarse la huaca Las Ventanas, una
pirámide trunca de adobe con más de 10 metros de altura y que forma parte del
Complejo Arqueológico Sicán, en donde se descubrió el famoso Tumi o
cuchillo ceremonial de oro puro.
Reserva Nacional Lago Titicaca
Próxima a cumplir 48 años de creación como área natural
protegida por el Estado, la Reserva Nacional Lago Titicaca conserva una gran
biodiversidad, apoya el desarrollo socioeconómico de la región Puno y mantiene
las tradiciones culturales de las comunidades que habitan las inmediaciones del
lago más alto del mundo.
Creada oficialmente el 31 de octubre de 1978, mediante
Decreto Supremo N° 185-78-AA, la Reserva Nacional del Titicaca está ubicada en
las aguas continentales del Lago Titicaca, en las inmediaciones de las
provincias de Puno y Huancané del departamento de Puno, a una altitud promedio
de 3,810 metros sobre el nivel del mar.
Tiene una extensión de 36,180 hectáreas. La totalidad del
lado peruano del lago Titicaca ha sido reconocida por la Convención Ramsar, el
20 de enero de 1997, considerándose como un Humedal de Importancia
Internacional, especialmente como hábitat de aves acuáticas.
En el interior del lago se han establecido tres zonas: el
lago Mayor o de Chucuito (con la máxima profundidad de 283 metros); el lago
Menor o Wiñaymarca; y la bahía de Puno. El lago tiene cinco ríos tributarios
principales: Ramis, Huancané, Coata, Ilave y Suches. La única descarga de sus
aguas se efectúa a través del río Desaguadero (lo que representa solo el 9% del
total), mientras el resto se pierde por evaporación. La temperatura de sus
aguas varía entre 11° y 14° C.
Específicamente, la Reserva Nacional del Titicaca está
ubicada en las aguas del lago Titicaca en dos sectores que no tienen
continuidad física: el sector Ramis, con 7,030 hectáreas y que está ubicado en
la provincia de Huancané, la cual incluye una zona de totoral y una parte
pelágica en la margen derecha de los ríos Ramis y Huancané; y las lagunas de
Yaricoa y Sunuco, en la margen izquierda del río Huancané.
El otro sector es Puno, con 29,150 hectáreas, ubicado en la
provincia del mismo nombre y que abarca diversos totorales comprendidos entre
la isla Estévez y la península de Capachica. Gran parte de las conocidas islas
flotantes de los Uros se ubica dentro de la reserva, mientras que otras
colindan con ella. Asimismo, muchas de ellas están preparadas para recibir
visitantes, mientras que otras permanecen solo con fines de vivienda.
En la actualidad, muchos de sus pobladores se dedican al
turismo vivencial y al negocio de las artesanías, actividades a las que han
sumado la pesca y caza tradicionales, con lo cual conservan su ancestral
vínculo con los recursos naturales que el lago brinda, convirtiendo esta zona
en uno de los potenciales turísticos más importantes de la reserva.
Las comunidades campesinas se han organizado para formar
diversos Comités de Conservación, los cuales tienen guardaparques voluntarios
que ordenan el uso de los recursos y apoyan en el control y vigilancia de la
Reserva Nacional Lago Titicaca. Asimismo, dan cuenta a la asamblea comunal y al
personal del área sobre actividades que ponen en riesgo la integridad de la
zona protegida. (Texto y Foto: Andina)