Defensoría pide a Cámara de Diputados que se condene actos de violencia contra la mujer peruana
Trujillo en Línea.- La Defensoría del Pueblo expresó su más enérgico rechazo y
profunda preocupación ante los recientes hechos de violencia contra la mujer
que involucran al diputado Julián Pérez Mallqui, que han derivado en su
detención en flagrancia.
"La denuncia por agresión física y psicológica en
agravio de su expareja constituye un hecho sumamente grave, que requiere una
respuesta institucional inmediata, coordinada y categórica por parte de todas
las autoridades del sistema de justicia", señaló la institución.
La Defensoría expresó que las prerrogativas inherentes al
alto cargo parlamentario no pueden ser utilizadas como mecanismos procesales de
impunidad frente a delitos comunes y flagrantes violaciones a los derechos
humanos.
"Asimismo, exigimos a la Cámara de Diputados para que
deslinde de inmediato con este tipo de conductas que son una afrenta al derecho
de la mujer peruana", puntualizó.
También consideró que la representación nacional no puede
albergar en su seno a individuos que ejerzan sistemáticamente la violencia, por
lo que corresponde aplicar las máximas sanciones constitucionales y legales,
así como la erradicación del machismo en las más altas esferas del poder
público.
Indicó que la violencia contra las mujeres no es un
conflicto estrictamente privado, sino que constituye "una vulneración
sistemática y estructural de los derechos humanos fundamentales".
Igualmente, manifestó que los altos funcionarios del Estado
tienen el deber ético, político y legal de mantener un comportamiento cívico en
todas las esferas de su vida, y deben ser los primeros garantes del derecho de
las mujeres a vivir libres de toda forma de violencia.
"El Estado tiene la obligación estricta de actuar con
la máxima y debida diligencia para prevenir, investigar exhaustivamente,
sancionar de manera proporcional y reparar integralmente la violencia contra la
mujer", señaló la Defensoría del Pueblo.
Daño trasciende a la víctima
Del mismo modo, sostuvo que cuando el presunto agresor es un
legislador, el daño trasciende a la víctima directa y fractura profundamente el
pacto social democrático; pues quien está llamado a legislar para disminuir los
índices de la violencia contra las mujeres se convierte, contradictoriamente,
en el perpetrador de las mismas.
Del mismo modo, anotó que resulta preocupante que el
legislador involucrado registre antecedentes penales, así como diversos
procesos judiciales previos vinculados a delitos de lesiones y violencia
familiar, por lo que se hace necesario fortalecer los filtros de idoneidad para
el acceso a la alta función pública.
"La Defensoría del Pueblo exige al Ministerio Público y
al Poder Judicial que conduzcan todas las diligencias con la mayor celeridad
procesal, el más estricto rigor probatorio y total transparencia. Es
absolutamente fundamental recabar de inmediato los elementos de convicción
pertinentes y evitar cualquier dilatación", afirmó. (Texto y foto:
Andina)